Manuela Camacho: ‘’Mi mamá me inculcó el amor por el periodismo’’

Tiene tan solo 22 años, pero ya cuenta con una amplia experiencia en el mundo de la televisión. Heredo el amor por el periodismo de sus padres y con el pasar de los años descubrió que actuar era su pasión. A pesar de no ser peruana, ama el Perú como si lo fuera ya que considera que esta tierra le ha dado muchas satisfacciones y oportunidades que quizás en su natal Colombia no se le hubieran presentado.

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Manuela en la sala de su casa antes de un partido Perú -Colombia. (Foto: Facebook)

Siendo aún una adolescente, Manuela Camacho consiguió lo que muchas personas anhelan: fama. Ha estado en producciones nacionales como América Kids, Akdemia, Promoción, Somos family y, recientemente, ha incursionado en el mundo de la pantalla grande con Japy Ending y Atacada, la teoría del dolor.

Además, ha estado en tres obras de teatro infantiles. ‘’Cuando termine la carrera de periodismo, espero estudiar teatro y trabajar en otro tipo de obras que no sean para niños’’, dice. Hace poco tiempo, estuvo ensayando en una obra de teatro de terror, pero por cuestiones de horario no pudo continuar.

La joven actriz me concede un poco de su tiempo que se divide entre la universidad, su trabajo en el programa La Batería, su familia y su novio, para hablar acerca de su vida y sus dos pasiones: la actuación y el periodismo.

Una de las primeras preguntas que le hago es sobre su familia. Manuela es la mayor de cuatro hermanos, dos de ellos nacieron aquí. Cuando habla de su familia, se puede ver en su mirada el amor y orgullo que siente por cada uno.

  • ¿Cuál fue la razón por la cual tu familia y tú se mudaron al Perú?

Mi papá ha trabajado en televisión toda su vida, en Colombia formó parte de una cadena muy importante que se llama RCN. Mientras estaba en RCN, le ofrecieron un muy buen puesto en América Televisión, ya que el canal estaba atravesando una crisis por todo el tema de los Crousillat y necesitaban renovar el directorio, entonces mi papá aceptó la propuesta. Mi hermana y yo éramos pequeñas, no teníamos poder de decisión y nos mudamos. Mucho tiempo después él nos dijo a mi hermana y a mí que si queríamos podíamos regresar a nuestra tierra, pero ya tenía una vida hecha acá, ya estaba muy acostumbrada al Perú.

 

  • ¿Y fue difícil acostumbrarte al Perú?

Sí, muy difícil. Sobre todo porque estaba en una etapa muy complicada como es la adolescencia. A pesar de que Perú y Colombia están tan cerca, los dos son parte de Sudamérica y, de cierta manera, tienen culturas similares, son países muy diferentes. A mí me chocó mucho ver que mi nueva ciudad (Lima) era súper desértica, en Bogotá todo es muy verde; la gente allá es mucho más cálida, sentía que las personas de aquí eran muy distintas a lo que estaba acostumbrada y, aunque no lo creas, no es el mismo lenguaje. Me fijaba sobre todo en las cosas más básicas, pero poco a poco fui encontrando mi lugar, me fui volviendo más receptiva a mi nueva vida. Vine con una actitud de rechazo, pero cuando acepté lo que me tocaba, todo me empezó a salir mejor, empecé a conocer más gente, me empezó a gustar Perú y hoy por hoy no me iría por nada del mundo.

 

  • En una entrevista dijiste que entraste al mundo de la actuación de casualidad, pero ¿cómo fue esa casualidad?

Cuando estaba por salir del colegio y tomando la decisión de que iba a estudiar, en esa época estaba entre periodismo y comunicación audiovisual, mi papá me sugirió ir a ver como se grababa un programa de televisión del canal donde trabaja. Justo el día que fui, una de las chicas que tenía que ir a actuar no llegaba, entonces la productora desesperada me pregunta si yo quería actuar y con muchas dudas acepté. En realidad, era una escena muy pequeña, la hice y pensé que ahí había quedado, pero después la productora me volvió a llamar porque necesitaba una continuidad de esa escena y así me llamaron muchas veces hasta que me propuso quedarme permanentemente. Así fue como empecé, de casualidad, literalmente.

 

  • ¿Y ahí te enamoraste de la actuación o sentías atracción por ella desde antes?

Sí, ahí. Yo nunca había actuado, salvo en el colegio, pero estar ahí me encantó. Me quedé en el programa seis años, pero no quería ser actriz, yo ya tenía claro que quería ser periodista. Sin embargo, gracias a esta experiencia descubrí que la actuación también me apasiona y que no solamente podía ser periodista, sino que también podía ser actriz.

 

  • ¿Crees que en Colombia hubieras ido por el mismo camino?

(Risas) No sé qué hubiera pasado, quizás no se me hubieran presentado tantas oportunidades como acá.

 

  • Como actriz has pasado por el teatro, por la televisión y el cine, ¿qué experiencia disfrutaste más?

El cine es mi favorito, es en el que más me ha gustado actuar. Particularmente, me encanta el cine, entonces sentirte una pequeña parte de ese mundo que tanto admiras es muy especial. Actuar ahí ha producido en mí un sentimiento distinto, no tengo palabras para describirlo.

  • ¿Y cuál fue la más enriquecedora para ti?

¡Wow! Yo creo que el teatro. En el teatro uno aprende de esa adrenalina de tener que hacer las cosas en vivo. En el cine y la televisión tienes un guión y si te equivocas puedes parar y volver a comenzar, el teatro es una adrenalina distinta y hay una conexión directa con el público, tú tienes que transmitir ahí, en ese momento, lo que quieres que el público sienta. Tienes que ser un personaje todo el tiempo, entonces por ese lado del que más he aprendido es del teatro.

 

  • Entonces, ¿qué rescatarías de haber actuado en televisión?

La experiencia. Estar en televisión me permitió saber cómo es toda una producción, involucra mucho trabajo, mucho más de lo que una persona puede imaginar.

 

  • ¿Cómo surgió la propuesta para que incursionaras en el cine?

Yo había grabado un comercial con los realizadores de Japy ending, ahí me comentaron que estaban haciendo una película y me propusieron hacer el casting ya que veían en mí el perfil adecuado para un papel. Fui al casting, pero nunca me imaginé que, realmente, me iba a quedar, porque de mil personas a lo mucho llaman a cinco, sin embargo me llamaron y me dijeron que calzaba con el personaje.

 

  • Ahora que conoces más de cerca la industria, ¿qué opinas del cine nacional?, ¿consideras que estamos viviendo el boom del cine peruano?

Eso es lo que se dice últimamente, que estamos en el boom del cine nacional. Honestamente, creo que estamos más en el boom del cine comercial. A raíz del éxito de la taquilla de Asu mare los cineastas se han dado cuenta que a la gente le interesa el cine peruano y los ha animado a hacer sus propias películas, pero creo que falta calidad, falta que los productores se arriesguen un poco más. Hay muchas películas, pero de calidad pocas,  películas como A los 40, por ejemplo, no han llegado a trascender. Entonces podríamos decir que estamos en pleno boom en cuanto a cantidad, en cuanto a calidad, aun no.

 

  • ¿Qué nos falta para generar calidad?

Guiones, o sea faltan buenas historias. Estamos cayendo en la fórmula fácil de la risa,  la comedia, lo vulgar, lo grotesco o situaciones similares. La risa y el terror son fórmulas comerciales fáciles y se debe arriesgar más.  Sin embargo, estamos dando pequeños pasos y eso es bueno, no es que critique que se estén haciendo tantas películas, creo que el hecho de que se hagan muchas es muy bueno, pero sí considero que aún no estamos en el nivel de decir que tenemos un buen cine nacional, recién estamos comenzando.

 

  • ¿Consideras que Atacada tuvo esa calidad?

De todas maneras. No es que la defienda porque actué ahí, en sí la escena que tuve era muy corta, pero como espectador sentí que fue una historia que quiso trascender, no se quedó para nada en la formula fácil y sé que Aldo (Miyashiro) la ha hecho con muchísimo esfuerzo. No tenía auspiciadores, nadie creía en su historia y sin embargo él se empeñó en que quería contar la historia de una violación y de una mujer que sufre y lucha contra el poder. Eso no es algo que se vea todo los días en el cine y menos en el cine nacional, no hay nadie que se arriesgue a contar una historia tan cruda.

 

  • Aunque has estado en muchas producciones, eres una actriz empírica. En un futuro, ¿te ves estudiando actuación profesionalmente?

Profesionalmente no,  pero si quiero estudiarlo en alguna academia. Todo el mundo me dice que he actuado mucho, pero que nunca lo he estudiado y si creo que se puede tener el talento o la naturalidad, pero siempre es necesaria la técnica en cualquier disciplina, decir que uno pueda aprenderlo empíricamente es falso. Un actor tiene que perfeccionarse siempre y hoy en día los actores son súper competentes y preparados, si alguien realmente quiere pertenecer a la industria tiene que prepararse. Eso es lo que me falta y considero que es la razón por la cual solamente he estado participando en pequeñas cosas. Estuve en una gran producción que fue la Akdemia, otra gran producción que fue Promoción  y las películas que he hecho, pero siento que puedo aspirar a más en cuanto a actuación. Tengo que prepararme primero para que me tomen en cuenta. No es que me queje, fui muy afortunada  de haber hecho lo que he hecho a pesar de no haberme preparado, que me den la confianza de que puedo hacer un buen trabajo.

 

UNA ACTRIZ PERIODISTA

 

Un peculiar tatuaje en la muñeca de Manuela me llama poderosamente la atención, quizás porque no logro descifrar lo que ahí está escrito, al principio creía que era el nombre de alguna expareja que tuvo o de su actual novio. Sin embargo, hacia el final de la entrevista me revela su significado, es el nombre de su mamá, aquella mujer que el cáncer de colon le arrebató. Gracias a ella, Manuela adquirió el gusto por la lectura desde una edad muy temprana. A pesar de que solo la acompañó en sus primeros seis años de vida, su mamá fue su principal mentora.

 

  • Actualmente estas estudiando periodismo ¿Por qué quieres ser periodista?

 Desde siempre quise ser periodista. Mi papá es periodista, mi mamá también lo fue,  incluso ella llegó a ser presentadora de noticias allá en Colombia, ella me inculcó el amor por el periodismo y la lectura, entonces para mí estaba muy claro lo que quería hacer en la vida. En este sentido, mi mamá influenció mucho en mí.

  • ¿Con cuál de todos los libros que has leído te quedas? 

¡Qué difícil pregunta! Son varios, pero  solo tres han marcado un antes y un después en mi vida.  La insoportable levedad del ser de Milán Kundera, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez  y El túnel de Ernesto Sábato.

 

  • Ahora que estás haciendo tus pininos en el periodismo, cuéntame ¿qué tal la experiencia?

¡Lo máximo! No hago periodismo muy formal, por decirlo de alguna manera, sino un tipo de periodismo divertido, entretenido, cultural. El programa es divertidísimo, Aldo (Miyashiro) es una persona que admiro mucho y me está dando la confianza que necesito porque ni siquiera me he graduado y ya estoy haciendo reportajes. Siento que estoy aprendiendo un montón al lado de periodistas de larga trayectoria como César Seijas, Martín Arredondo, también aprendo de la gente de Panorama, al estar trabajando en Panamericana tienes contacto con periodistas de otros programas. Estoy muy contenta ahí. Antes estuve trabajando en prensa escrita, en una página Web que se llama Espacio 360°, también estaba muy agusto ahí. Estaba redactando crónicas tres veces por semana, pero por cuestiones de tiempo no pude continuar. Fue una linda experiencia, estar en esta página web me ayudó a descubrir mi pasión por las crónicas, me siento muy cómoda escribiendo historias de ese tipo.

 

  • ¿Y piensas probar en otras áreas del periodismo?

No quiero dedicarme a prensa escrita a pesar de que te diga que me encanta escribir, me encanta la televisión y de esa manera he juntado un poco dos de mis pasiones (periodismo y televisión), quisiera ser más televisiva que nada. Sin embargo, el periodismo radial siempre me ha llamado la atención, siento que es más complicado porque es casi como ser un comentarista, pero me gusta la radio porque me parece un medio muy auténtico. No descarto en algún momento estar en una radio.

 

  • ¿Tienes algún periodista como referente o admiras la labor de alguno?

Me gusta Rosa María Palacios, me gusta como escribe Patricia del Río, Milagros Leiva. En ese sentido, soy muy feminista,  casi siempre trato de seguir a las periodistas mujeres, siento cierta afinidad con las mujeres. En cuanto a hombres, Álvarez Rodrich y, a pesar de que no concuerde con muchos aspectos de su vida personal, considero que Beto Ortiz es un buen periodista y entrevistador.

 

  • En un futuro, ¿te ves compartiendo tus dos pasiones: el periodismo y la actuación?

Es difícil. Por ejemplo, recuerdo un programa que tenía Salvador del Solar, que dicho sea de paso a mí gusta mucho él como actor y también me parece una persona muy sabia, aunque mucha gente no le reconoce eso y, además, escribe muy bien, era un programa informativo. Sin embargo, el público le quitaba credibilidad por ser actor, no era normal ver a Pantaleón hablando de política. Es algo que la gente le cuesta mucho mezclar, si quizás tú eres actor eso te quita credibilidad en cuanto a periodista, porque es raro ver a un periodista que esté actuando en una novela. Creo que en algún momento si voy a tener que inclinarme por uno o por otro, pero claro que me encantaría hacer los dos a la par.

 

 

 

 

 

 

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